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Lo que aprendí escuchando elevator pitches en la universidad

Lo que aprendí escuchando elevator pitches en la universidad

El pasado 15 de junio asistí, como parte de AABAN, al Foro Empezar a Emprender "Automatizando tu empresa con IA", celebrado en la Universidad Pablo de Olavide (CADE UPO) de Sevilla. Una mañana de 10:00 a 13:00 rodeado de jóvenes que daban sus primeros pasos en el mundo del emprendimiento.

Lo primero que quiero destacar es lo positivo de que este tipo de iniciativas tengan lugar dentro de la universidad. Es el mejor escenario para que los jóvenes tengan su primer contacto con el mundo empresarial y el emprendimiento, y para que aprendan unos de otros. Aunque todavía no tengo del todo claro el alcance real de la iniciativa, el valor de acercar la empresa al aula me parece indudable.

El formato era sencillo y exigente a la vez: cada start-up disponía de 8 minutos para presentar su elevator pitch, y el proyecto ganador se llevaba como premio un asesoramiento de IA para su negocio.

Hubo de todo, y eso es normal

Como era de esperar, hubo pitches mejores y peores en cuanto a la forma de presentarlos. Son jóvenes y en muchos se notaba el nerviosismo, algo completamente lógico y que no resta ningún mérito. Pero, más allá de la puesta en escena, vi un patrón común que se repetía casi en todos: faltaba explicar lo importante.

Las claves para un buen elevator pitch

Cuando tienes tan poco tiempo, no puedes contarlo todo: tienes que contar lo esencial. Estos son, en mi opinión, los puntos que no pueden faltar en un pitch.

1. Qué ofreces, dicho con claridad. Es lo principal. Si en los primeros segundos quien te escucha no entiende qué haces y qué problema resuelves, lo demás da igual. Explica tu propuesta de valor de forma sencilla, sin rodeos ni tecnicismos innecesarios.

2. En qué te diferencias de tu competencia. Casi nadie inventa una categoría desde cero. Lo relevante no es solo qué haces, sino por qué lo tuyo es distinto o mejor que lo que ya existe. Si no lo dices tú, el inversor lo va a preguntar.

3. En qué estado de madurez estás. ¿Es una idea, un prototipo, ya tienes clientes, facturas? El grado de madurez cambia por completo la lectura del proyecto. Sé honesto sobre dónde estás: la transparencia genera confianza.

4. Qué te queda por hacer. Enseña el camino que tienes por delante. Demostrar que sabes cuáles son tus próximos pasos transmite que tienes un plan y los pies en la tierra.

5. ¿Buscas inversión? ¿De cuánto? Si estás delante de inversores, esta pregunta no puede quedar en el aire. Di si buscas financiación, qué cantidad y para qué la vas a destinar. Concretar la cifra y su uso es una señal de seriedad.

Lo que sí tenían cubierto

Por supuesto, el modelo de negocio y cómo se vende es fundamental, y esa parte la mayoría sí la tenía bien trabajada. El reto, por tanto, no estaba tanto en el "qué vendo" como en saber comunicar, en pocos minutos, todo lo que de verdad importa para que alguien decida apostar por tu proyecto.

En resumen

Iniciativas como esta merecen la pena solo por dar a los jóvenes la oportunidad de subirse a un escenario y exponer su idea. Y si tuviera que quedarme con un único consejo para cualquiera que prepare un elevator pitch sería este: en tan poco tiempo, prioriza lo esencial. Explica muy bien qué ofreces y en qué te diferencias, sé claro con tu madurez y tu hoja de ruta, y si buscas inversión, dilo con cifras. Lo demás se construye sobre eso.